Rincón de Kisa: reflexionando mientras leo Bakuman

El otro día me entró el venazo padre y como yo soy así, que cuando se me mete algo entre ceja y ceja, no paro hasta que lo termino, me dio por ponerme al día con Japón con el manga de Bakuman. Yo que estaba muy feliz siguiendo el manga de manera bimestral, al ritmo de publicación de nuestra querida Norma Editorial, después de ver el capítulo 22 del anime Bakuman 2, no fui capaz de aguantar la espera: tenía que saber qué iba a pasar. De hecho, llevaba varios días diciéndolo por twitter, que cualquier día no sería capaz de aguantar la espera y me leería Bakuman por scans. Ese día llegó.

Pues sí, señores, la menda aquí presente, se metió en la tarde-noche-madrugada del viernes al sábado los 8 tomacos que le faltaban, más los capítulos semanales que no están aún recopilados en Japón. Y para más inri, en inglés. Olé mis… eso. Y estamos hablando de Bakuman, un manga que no es moco de pavo y que precisamente, no se caracteriza por su “poco texto”. Leyendo estaba yo, cuando me da por reflexionar y pensar en varias cosas mientras tanto.

Y es que leer Bakuman, al menos a mí, me llena de una satisfacción bastante grande. Porque nos muestra desde dentro el mundo editorial y yo precisamente, quisiera dedicarme a ello. Pero es más, es el mundo editorial del manga, es decir, ese mundillo que nos trae nuestras obras favoritas y del que salen todas esas historias que nos gustan. A mí, realmente, me parece un trabajo loable, tanto el del escritor-dibujante, como el del editor, como el del encargado de la imprenta. Sino fuera por ellos, poco íbamos nosotros a disfrutar. Y es en estos momentos, cuando me pongo a pensar en lo difícil que es triunfar en el mundo laboral.

A día de hoy, soy una estudiante universitaria más, en segundo de carrera y con vistas fijas, o al menos, eso pienso, en el futuro “académico” que quiero. Pero sé, que tal y como están las cosas, y el país sobre todo, últimamente, mi salida al mundo laboral va a estar llena de tropiezos, golpes, subidas y bajadas. No obstante, “c’est la vie”, como se suele decir. Sino sucediera todo esto, el ciclo se rompería.

Por otro lado, ver a Mashiro y a Takagi esforzarse por conseguir su sueño, estrellándose una y otra vez, teniendo penas y alegrías, en fin: viviendo la vida, una vida que para muchos no es comprendida y es tildada despectivamente; a mí he de decir, que me emociona demasiado, tanto, que a veces se me sobrecoge el corazón. ¡Si hay veces en las que se me escapa una sonrisa tonta leyendo! Y es que este, nuestro mundo, el mundo del otaku, es llamado de todo, menos lo que es: otra cultura.

Realmente, se me llenan los ojos de lágrimas, cuando escucho a alguien diciendo que estudiar Bellas Artes no te reportará nada en esta vida. Que acabarás pintando en la calle y malviviendo, o comiendo polvo en un museo al que nunca va nadie. Pues déjeme decirle: ¿y usted que sabe? – y lo trato de usted porque yo aún tengo un poco de dignidad – Es cierto que nosotros, los españoles, no tenemos una cultura del cómic tan industrializada como la tienen en Japón. Cultura tenemos, véase Mortadelo y Filemón y todos los tebeos de antaño que leyeran nuestros padres y con los que nosotros mismos dimos nuestros primeros pasos en este mundo. Pero el manga, siento decirle, se está convirtiendo cada vez más en una parte importante de la vida de los jóvenes – los que quieren darle la oportunidad y conocerla, dicho sea de paso – y por lo tanto, está influyendo en ellos. Citemos a Glénat, ahora EDT, y su línea Gaijin o a Norma Editorial y sus concursos de manga, o incluso a los autores independientes, que no por ellos los vamos a infravalorar. Y es que, no le puedes aplastar a alguien su sueño, solo porque “no parezca rentable” o tengas miedo de que “eso no va a funcionar”. Quien no arriesga, no invierte, como bien nos enseñan en Economía.

“¿Y tú que quieres ser de mayor?” Es la típica pregunta que nos hacen de pequeños. “¡Yo quiero ser mangaka!” Puedo jurar que yo cuando era pequeña, quería pintar cuadros. Pero hubo alguien que me dijo que “a los pintores no se les reconoce hasta después de muertos”. No lo voy a poner al mismo nivel, pero viene a ser un ejemplo gráfico: si alguien quiere dibujar cómic, pues déjalo volar libre. Mientras persiga su sueño sin desviarse de él, esa persona será feliz y se sentirá realizada. Y ya se dará cuenta ella misma, de si ha elegido un camino que, a su parecer, es correcto o no. Pero sino es la persona quien lo hace, de poco servirá.

Pero aquí lo que pasa es que el otaku es un incomprendido. ¿Y eso por qué? ¿Porque piensa diferente? ¿Porque se divierte de manera distinta a los demás? ¿O no será simplemente: porque les tienen miedo, ante el desconocimiento de esta cultura? Amigo, hay de todo ante este pensamiento. Leyendo Bakuman podemos encontrar muchos de ellos, desde el menosprecio al género manga frente a la literatura clásica, hasta el miedo de la propia familia de Mashiro de que estuviera tirando su vida por la borda, y acabara como su tío. Sinceramente, cada vez que aparecen estas escenas, tengo un cúmulo de sentimientos encontrados.

Soy universitaria y otaku, y he de añadir que también soy escritora. O al menos lo intento. Y cada vez que leo Bakuman, lo único que encuentro son unas renovadas fuerzas y una renovada inspiración para escribir y dedicarme a ello con una sonrisa bien alta. Porque la constancia de Mashiro y Takagi se contagia, porque su afán de superación es único y porque su sueño es uno tan loable, que simplemente, te llega muy dentro. Y es cierto, que dentro de esta cultura, este manga es como una guía interna de todo el proceso de elaboración de un manga – que se puede extrapolar a una novela, un guión de una película o a la salida de campo de un instituto – pero que no todos pueden llegar a comprender. Porque hay personas a las que Bakuman les aburre o no les gusta. Pero al menos, lo respetan.

Ellos al menos saben decir que no con conocimiento de causa, no porque sea “un manga de chinos que se lee del revés”. Cada vez que oigo eso, tengo unas ganas enormes de estrangular a quien lo haya dicho. Porque no sabe de lo que está hablando, y eso es, cuanto menos, un insulto hacia todas y cada una de las personas que han trabajado en la elaboración de este manga. Porque leyendo Bakuman tienes constancia de ello, de que no es una persona solo la que está detrás de todo esto, porque no está hecho para salir del paso, porque sus autores han puesto toda su esperanza e ilusión en él, para que nosotros, sus seguidores, disfrutemos semana a semana, mes a mes o año a año con las historias que ellos “tienen que contar”.

Y es que, el mundo laboral no es fácil, sea cual sea el trabajo que se realice: dibujante, escritor, editor, cantante o incluso vendedor de una tienda de ultramarinos – que anticuado te ha quedado eso – Porque todo en esta vida es una apuesta: hay veces en las que se ganará y veces en las que se perderá. Y no podemos dejarnos vencer por esto último, porque entonces todo habrá sido en vano, y la vida continua su curso, sin esperar a nadie. Y eso, solo se aprende con el tiempo. Esta reflexión, la saben muy bien Mashiro y Takagi, porque todo lo que hacen ellos es apostar por su sueño, que es la base principal de todos y cada uno de los mangas.

Matta-ne!

Kisacullen

psdt: este post ha sido un digno tocho-post de los míos, ¿verdad @Mario_dono, @Kross_GX?

Advertisements

3 comments on “Rincón de Kisa: reflexionando mientras leo Bakuman

  1. ¡Qué bien está redactado! Nos ha gustado mucho tus reflexiones. Queremos entender que tienes madurez y empiezas a tener seguridad en tu futuro. Sigue así.
    papá y mamá.

  2. Sí señora, que sabrán esos necios que critican el manga? A mi también me dan ganas de estrangular al que dice ” ¿Ya esta la china esta con los chinos? ” Sin duda les hace falta leer Bakuman…

  3. Aunque con retraso, no quiero dejar de reconocer que la madurez como escritora ya va adueñándose de tí. Me he alegrado de leer y releer este texto, post, entrada, reflexión… manifiesta de tus sueños, tus ideales, tus aprendizajes librescos y cómo no de algo que forma parte de tu personalidad.
    Aquellos primeros escritos, aquellos primeros pensamientos, aquellas primeras descripciones del ser, con vocablos superestudiados, abusos de puntos suspensivos, de oraciones interminables y más, se han ido moldeando y adquiriendo una profundidad digna de una futura librepensadora. Tus sueños serán realizables siempre que tu esfuerzo, ilusión, perseverancia, compromiso y responsabilidad quieran, estén de tu parte y colaboren contigo. Ello no está exento del apoyo de tus familiares y amigos, por supuesto.
    Aprovecho este comentario para felicitarte por este blog que cada día tiene más entidad como Cuaderno de Bitácora Manga Otaku, revista digital y sobre todo ese rinconcito que te permite sentirte libre y manifestar tus sueños. (Rinconcito entendido como decía Becquer en su prólogo a sus Rimas “perdido entre los rincones de mi cerebro”. Por cierto, que no estaría de más que lo leyeses si aún no los ha hecho o que lo releyeses si ya lo hicistes)

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s